DERECHO A EQUIVOCARNOS

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derecho a equivocarme

Cometer errores es, realmente la única forma en que el aprendizaje se puede llevar a cabo. Pretender que no sea así, además de inviable, puede conducirnos a un permanente estado de frustración.

Orientar todo nuestro esfuerzo a alcanzar la perfección en cualquier tarea, sin valorar todos los pasos necesarios, incluidos los tropiezos, que puedan surgir, nos está aproximando en realidad a una utopía imposible de conseguir.

Quien alcanza la excelencia no es quién ejecuta con exactitud y precisión, sino quien es capaz de valorar todas las dificultades y errores, y crecer sobre ellos.

Esto no quiere decir que no sea necesario aspirar a la excelencia, a buscar  la mejor versión de nosotros mismos. Es todo lo contrario. Es entender que la única forma de conseguirlo es la que nos ha podido llevar por un camino a menudo tortuoso y complejo.

Pensar todo lo contrario, creer que el éxito en la vida, sea en nuestro trabajo, vida familiar o cualquier afición que tengamos, va a venir sin diversas dosis de fracaso está conduciendo a muchas personas a olvidar la necesidad del esfuerzo, la perseverancia o la tolerancia a la frustración.

¿Qué podemos aprender de nuestros errores?

Estás aprendiendo y es normal equivocarse, no nacemos con todo aprendido, la vida es un constante aprendizaje cada día aprendemos algo nuevo. Por ejemplo, a hacernos mejor el café, a combinar mejor la ropa, a llegar al trabajo por el camino más corto, a redactar mejor un informe, a tardar menos en resolver un problema, a gestionar mejor nuestras emociones, etc.

¿Cómo podemos no sentirnos culpables por equivocarnos?

  1. Dale naturalidad al error.
  2. Repara el error, si te has equivocado con una persona, puedes disculparte por ello y buscar una alternativa juntos.  Si te has equivocado porque has supuesto acciones y has prejuzgado a alguien, discúlpate con él, simplemente otro día pregunta antes de suponer.
  3. Pon la mirada en el futuro, el error es cosa del pasado. Es cierto que debes aprender de la equivocación, pero no vale la pena fustigarse por lo que deberías haber hecho y no hiciste. Es mucho más práctico poner el objetivo en el paso siguiente que atormentarte. Pon el foco de atención en la solución no en el problema.
  4. Pierde el miedo a equivocarte y al que dirán. Muchas veces lo que te ha frenado es la opinión que va a tener el resto sobre tus acciones. Pero tu vida tienes que vivirla tú y tus errores los sufrirás, aunque intentes evitarlos.

Ya has visto que equivocarse es un derecho que puedes usar las veces que quieras. Ten en cuenta que cuando cometas un error, es mejor que aprendas de él en vez de culparte. Toma nota para el próximo reto que se te presente y sé responsable de tu cambio.

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